Actualmente, el 50% de las colonias de pingüino emperador y el 75% de colonias de pingüino de adelia viven al norte
de los 70º S, esto representa el 40% y 70% respectivamente de la población mundial de cada una de estas especies. La
significativa reducción proyectada de hielo marino en esas latitudes para el 2025-2070, podrá tener efectos negativos en
dichas colonias . La única manera de disminuir significativamente los riesgos del cambio climático en la Antártida es reducir sustancialmente
las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI). Los hallazgos científicos muestran que es indispensable
una reducción de las emisiones mucho más fuerte que las planeadas actualmente si se quieren evitar las peligrosas
consecuencias del cambio climático . Aunque se logre un recorte de las emisiones de GEI, los daños serán profundos:
es inevitable que ocurran impactos asociados a un aumento de temperatura media global de la atmósfera de 1°C. Por
tal motivo, es imperativo que se tomen acciones para conservar los ecosistemas ayudando a incrementar su
capacidad de resiliencia contra los efectos del cambio climático. Cabe destacar que según las investigaciones los
ecosistemas deteriorados tienen menor resiliencia.
El principal problema es que en
Hace tan sólo 26 años había un 40% más de hielos. La falta de estos hace que disminuya el krill, principal fuente de alimento de los pingüinos. Y no sólo en esto, sino que el hielo es el hogar de los pingüinos, y tienen que vivir en capas cada vez más delgadas. “Durante muchos años, el hielo se ha roto y muchos huevos y crías fueron arrastrados antes de poder sobrevivir por sí mismos”.
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